Una amiga que estimo mucho y le tengo un enorme respeto me pidió que le contestara un par de preguntas en preparación a una plática que va a dar:

  1. ¿En una escala del uno al diez, cómo de importante es para ti la voz?
  2. ¿Cómo afecta en tu día a día y en tu calidad de vida tu voz?

Todo lo que tenga que ver con la voz desde el punto de vista de una persona trans a mi me fascina. Creo que sea porque es algo tan básico, algo tan físico (la generación de ondas sonoras con el aparato vocal) y al mismo tiempo algo tan complejo, desde las perspectivas anatómicas y sociales. En síntesis, creo que el trasfondo de mi gran interés es que todos los elementos de la voz se pueden desarmar o separar y analizar individualmente y a mi me gusta analizar para entender las cosas.

Bueno, pues las dos preguntas que me pidieron contestar me hicieron pensar, y después de que le contesté a mi amiga me quedé pensando aún más sobre mis propias respuestas. Eso de echarle coco a algo (pensarlo a profundidad) y luego echarle más coco a lo que dije al respecto me pasa seguido. A continuación están mis respuestas casi como se las mandé.

1.- ¿En una escala del uno al diez, cómo de importante es para ti la voz?

¡Mi respuesta instantánea fue “10”!

Cuando llegué a la casa de huéspedes unos días antes de mi primera cirugía, mi recámara estaba en el segundo piso de la casa. Me acuerdo perfecto ir bajando las escaleras después de haber dejado mis maletas en mi recámara y oír las voces, la risa y la tos de las otras chicas que estaban ahí pero que yo no había visto todavía; solo las escuchaba pero sin verlas. Esas voces masculinas dejaron una impresión muy fuete en mi ese día.

Para mi la voz, tal vez y como todo en la presentación de una persona, es muy importante para una primera impresión, y sobre todo si la persona es trans. Si la voz no es coherente con la apariencia o con la forma en la que quiero que la gente me perciba, creo que causa un corto circuito en otras personas y les cree una duda sobre mis motivos; una desconfianza. Pero lo chistoso es que después de esa primera impresión, si la gente es abierta, a la larga ya no se fija en esas incoherencias. En el ejemplo de la casa de huéspedes, después de varios días con las chicas dejé de ponerle (tanta) atención a la incoherencia de sus voces.

2.- ¿Cómo afecta en tu día a día y en tu calidad de vida tu voz?

A diferencia de la primera pregunta donde mi respuesta de “10” me vino a la mente instantáneamente, esta segunda pregunta me hizo pensar más. Después de pensarle tantito en cómo me afecta, lo que me vino a la mente es que constantemente trato de evaluar mi voz para determinar si lo que dije lo dije con una voz masculina o no. Hay veces que se me olvida evaluar mi voz y a la mitad de una conversación me acuerdo y le pongo mucha atención a la forma en la que hablo para “mejorar”.

En cuanto a la calidad de vida lo puedo resumir en tener la confianza o seguridad de que al hablar no me van a percibir como hombre y no se va a causar una incoherencia con la forma en la que me presento. Al no causarse una duda sobre mi presentación puedo enfocar mi atención en (vivir) mi vida y no en la forma en la que la gente me percibe.

Otro punto de vista de cómo afecta día a día y en mi calidad de vida es decir que “muy poco” porque a pesar de que me importa mucho mi voz a MI, no me importa tanto cómo la gente perciba mi voz.

¿10 de importancia para mi, pero “no me importa” cómo la gente perciba mi voz? ¿O sea cómo?

Después de que envié mis respuestas todavía me quedé pensando cómo diablos es que por un lado puedo decir que mi voz tiene un “10” de importancia y luego contestar la otra pregunta diciendo que no me importa cómo la gente la perciba o que afecta “muy poco” en mi calidad de vida. Y aunque me costó trabajo conciliar tan brutal contradicción voy a tratar de explicarme.

Dar un poco de contexto creo que me ayude a explicar. Desde que empecé mi proceso creía que mi voz no era muy masculina, es decir que no era ni muy grabe y con entonación relativamente neutral. Al empezar mi proceso y antes de mi cirugía de feminización facial (CFF) siempre supuse que la gente me reconocía como una persona trans. Entonces si me reconocían como una persona trans y mi voz no era muy femenina, pues la discrepancia no era tan grande. O por lo menos no tan grande como para que me preocupara mucho. De todos modos a los pocos meses de presentarme 100% del tiempo como mujer tuve la oportunidad de tomar un curso básico de logopedia y feminización de voz. Para cuando tuve la CFF ya tenía yo las bases y empezaba a cambiar algo mi voz y desde entonces practico para mejorar mi voz. Por todo esto más el trabajo y energía que le he invertido a cambiar mi voz es claro que mi voz tiene un “10” de importancia. Pero por el otro lado nunca me agobió mucho si la gente me reconocía como trans o no y mucho menos después de la CFF que ayudó tremendamente.

Al escribir esto y pensar más en lo que dije arriba de que mi voz afecta “muy poco” mi calidad de vida, es porque siempre he estado en un punto donde mi voz no me agobia. Pero al exponer todo esto es obvio que mi voz sí afecta de manera muy positiva en mi calidad de vida. Como digo arriba, al no preocuparme me puedo enfocar en (vivir) mi vida más que en la forma en la que la gente me percibe. Es decir que le tengo tanta confianza a mi voz, independientemente de que me guste o no, que la atención que le pongo afecta muy poco el resto de la forma en la que interactúo con la gente.

Mi caso particular

Siento que es importante mencionar que esto que expongo en este artículo es mi experiencia muy personal y en ningún momento trato de representar a nadie más. Sé que para mucha gente trans su voz es un tema delicado. Lo único que puedo decir es que cada quien tiene su punto de vista y experiencias diferentes. Mi voz para mi nunca ha sido causa de disforia pero siempre ha tendido y tendrá un lugar super predominante en la forma en la que me presento.

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