Este es el tercer episodio en la serie de cuatro donde hablo sobre mi vida unos años después de la vulvoplastia. Si pensaste que los primeros dos artículos eran muy íntimos, prepárate porque se pone peor. Aquí hablo sobre algunos de los cambios físicos en un contexto voluptuoso y cuando no lo es. Para cerrar el artículo comparto mis experiencias con un juguete sexual para adultos.
Indulgencia sexual.
Orgasmos, placer y excitación sexual son preocupaciones típicas de alguien que está pensando en una reconstrucción genital. Definitivamente yo consideré cada uno de estos durante mi proceso de exploración antes de mi cirugía. Estas inquietudes son tan comunes que es fácil encontrar gente discutiéndolas en línea. Unas de las preguntas más frecuentes giran al rededor de la sensación física y particularmente la capacidad de llegar a un clímax después de la cirugía. A diferencia de lo que se encuentra en internet aquí voy a tomar un punto de vista más técnico y descriptivo.
Sensación y placer.
Una de las cosas que siempre me ha llamado la atención sobre la vulvo y vaginoplastia es cómo crean el neoclítoris. Prácticamente se conserva parte del glande con su suministro vascular y nervioso. Luego este se sitúa en la parte más anterior de la neovulva formando así el clítoris.
Como resultado el neoclítoris es bastante sensible. Por su ubicación en la parte más alta de la vulva en mi caso no tiene nada que ver con la falta de la cavidad vaginal. Esta característica tiene efectos positivos sobre la excitación y placer sexual. Por un lado, gracias a su naturaleza erógena la posibilidad de llegar a un orgasmo es buena. Por ejemplo he tenido casos inesperados en los que me excito al montar mi bicicleta. Esto por la relación entre la nueva ubicación y el asiento de la bici.
Cada quien tiene su propia relación con su cuerpo y quiero respetar esas diferencias. Reconozco que a mucha gente sus genitales les causan disforia. Manteniendo esta sensibilidad voy a explicar un poco mi contexto. Antes de mi cirugía el apuro que yo tenía era el esconder mis órganos sexuales originales. La forma en la que yo sentía placer o excitación no eran problemas para mi antes. Esto afirma mi comentario de que anteriormente tenía con lo que nací y ahora no, a diferencia de mi amiga que se refiere a ahora tener las partes apropiadas.
Ya que tienes un poco más de contexto sobre mi punto de vista, continuemos.
Una sensación mucho más íntima.
Gracias a la técnica que usaron para crear el neoclítoris la sensación física de excitación me es muy familiar. Básicamente lo que tuve que aprender fue cómo manipular mi nueva anatomía para llegar a la sensación y placer que yo ya conocía.
De todos modos hay un mundo de diferencia de como es ahora y lo que era antes. Esta divergencia se debe en parte a la forma en la que la cirugía reordenó los órganos, pero también creo que el tratamiento hormonal a largo plazo ha influenciado. Después de solo unos años con estrógenos mi libido se redujo a solo una fracción de lo que era antes. La edad es otro factor que seguramente ha influenciado en que todo sea más lento. En resumen, lograr un orgasmo me toma más tiempo y concentración que en el pasado. Ahora es un calmoso crescendo a diferencia de los fuegos artificiales de antes.
La experiencia antigua de sentir placer la visualizo o imagino como algo tridimensional y externo. Me viene a la mente el ejemplo de una palanca de mando. Pero ahora después de la cirugía ese placer lo percibo como una experiencia casi interna y en dos dimensiones. En realidad no es que sea interna ya que estos son órganos externos y como menciono en la sección de El origami a veces la fisionomía queda expuesta. Tampoco es que ahora sean solo dos dimensiones porque al excitarse, el clítoris recibe un mayor flujo de sangre dándole volumen y prominencia. Al no tener el pene ahora todo se siente… ¿cómo explicarlo?.. escondido o protegido, tal vez más personal e íntimo.
Por consecuente lo anterior lleva a otra diferencia, una que aprecio. Antes al tener una erección la estimulación era obviamente visible. Habrá gente que esto no le importe necesariamente, pero para mí esto tenía relevancia. Tener una erección antes de la vulvoplastia al querer y tratar de ocultar mis partes masculinas me causaba algo de agobio. Ahora es una experiencia sumamente privada; algo que ya no es visible.
Ahora es más intelectual.
Mencioné con anterioridad que le atribuyo al tratamiento hormonal y al ser una experiencia en dos dimensiones a que ahora sea un crescendo. Por lo tanto el contacto físico ya no es tan efectivo para llegar a un orgasmo. Ahora tengo que complementar ese trato físico con un estado mental muy especial. Calculo que para llegar al éxtasis previo al tratamiento hormonal y la cirugía, la parte física contribuía un 80% y la intelectual un 20%. Creo que esas proporciones se han invertido; 80% de lo psíquico y solo 20% de lo palpable.
El lograr llegar a una estimulación erótica efectiva me requiere una combinación de circunstancias muy enclenque.
En mi caso esto se traduce en un proceso intelectual mucho más intrincado y lo peor del caso es que me cuesta mucho trabajo. Tal vez soy una persona muy distraída y en lugar de vivir el momento me concentro en alicientes superfluos. Simplemente me resulta muy fácil salirme de la frecuencia sensual. Mi cabecita no tiene ningún problema en enfocarse en tonterías como sonidos, luces, olores o hasta la temperatura ambiente. En alguno que otro caso le he puesto atención a algo que me pareció gracioso, como un sonido, y me causó risa. Esto no me ayuda porque de por si me es muy difícil alcanzar ese estado mental placentero y mi cerebro tiende a salirse de ahí. El lograr llegar a una estimulación erótica efectiva me requiere una combinación de circunstancias muy enclenque.
Ahora que tengo que gestionar estas diferencias se me hace claro porque se dice que los chicos piensan con la cabeza del pene y que si una chica no tiene interés no vas a obtener nada. Para los muchachos todo gira alrededor una gratificación física instantánea mientras que las mujeres tienen que estar en la frecuencia adecuada. En mi propio caso yo no solo tengo que estar en la frecuencia apropiada sino también el ancho de banda, la amplitud y todo el entorno electromagnético tienen que alinearse. Si cualquier detalle se sale de su canal me distraigo y me desprendo del momento.
Parvedad de orgasmos.
Nunca he sido una persona muy activa sexualmente. Eso en combinación con un menor libido, una mente con su voluptuosidad quebradiza y el hecho de que mis años mozos pasaron hace tiempo, todo contribuye a una escasez de orgasmos. Es una combinación rara de un esfuerzo mental mayor para llegar al humor perfecto y un menor deseo. Tal vez sea un ciclo vicioso de factores más que una combinación rara. Mentiría si dijera que a veces no extraño los fuegos artificiales de antaño.
Lección de anatomía.
Cuando empecé a considerar la cirugía tuve que aprender más sobre anatomía. Invertí bastante tiempo conociendo más sobre los detalles de la morfología de los órganos sexuales masculinos y femeninos así como de los pormenores de la vulvoplastia.
Me sorprende que haya gente que no esté muy familiarizada o en ciertos casos ni tantito familiarizada con su anatomía. Yo soy de la idea de que los conocimientos son un tipo de poder. En mi opinión cuando una persona conoce a detalle su propio cuerpo eso le permite tener un estilo de vida más sano. Este entendimiento sobre la anatomía sexual tiene valor y más aún cuando consideré la cirugía.
¿Humedecerme?
Gracias a mi proceso inquisitivo logré encontrar respuesta a casi todas mis dudas pero había una que se me escapaba. ¿Me podría llegar a humedecer? Al no encontrar una resolución a esta interrogante la guardé para mi consulta preoperatoria.
Durante mi fase de exploración aprendí que las glándulas bulbouretrales son las responsables de la producción del fluido preseminal. Por más que busqué referencias en los textos quirúrgicos no encontré mención alguna de qué hacían con estas glándulas. Simplemente no sabía si serían afectadas durante el procedimiento. Fue hasta que me entrevisté con el doctor Brassard que pregunté y fue un alivio saber que no las tocaría durante la intervención.
Lo anterior quiere decir que cuado llego a ese estado mental de excitación erótica logro humedecerme algo aún sin una vagina. Las glándulas bulbouretrales están conectadas a la uretra entonces me llego a mojar un poco cuando la agitación llega al fulgor. No es lo mismo o ni siquiera cercano a como una vagina natural se auto-lubrica, pero para mí esta analogía es bienvenida.
¿Y qué con los juguetes sexuales para adultos?
Justo antes y por ahí de que tuve mi cirugía fue cuando mi interés en los juguetes para adultos tomó vuelo. Tenía muchas ganas y curiosidad de tener nuevas experiencias. ¡Hay muchas variados de juguetes! Aunque en mi caso tengo una gama más reducida ya que no hay espacio para introducir mucho. No es una limitante necesariamente negativa porque los juguetes que se insertan tienen más funciones y son más caros.
En cuanto a juguetes anales no los voy a discutir por dos razones. La primera es que nunca me gustaron y por más que quise jamás me sentí a gusto con ellos. Y la segunda es que la vulvoplastia no tiene nada que ver con esos cachivaches.
Ahora voy a ahondar en mi propia y limitada experiencia. Hasta ahora solo he tenido un juguete y la verdad no sé si quiera yo experimentar con más. El dispositivo que tengo es un pequeño vibrador de bragas portátil que se supone se mantiene adherido a la ropa interior con una contraparte magnética. La idea es que este trebejo hace contacto físico con la vulva y se mantiene en su lugar con el imán. El diseño tiene una protuberancia con el propósito de estimular el clítoris.
Opinión sobre el producto ⭐️☆☆☆☆
El aparato se puede controlar a distancia de dos maneras. Una es con un control remoto que venía suministrado y la otra es mediante Bluetooth con un teléfono móvil. En papel la prestación Bluetooth suena como una excelente opción ya que la aplicación móvil tiene más posibilidades que el control remoto. Mediante Bluetooth se supone que un segundo móvil en otro lugar distante conectado a internet podría controlar el juguete. La teoría es que yo trajera el dispositivo puesto mientras que mi pareja estando en otro lugar con su móvil conectado a internet podría controlar el artilugio. Hasta ahora no he usado esta función interactiva y muy probablemente nunca la vaya a emplear por lo que describo a continuación.

Déjame hago trizas el cachivache este.
En la foto de arriba el producto se ve muy bien pero ha sido una decepción. Tuve una fantasía que pensé sería muy erótica y divertida. Era hacer algo típicamente aburrido o común como ir de compras al supermercado al traer el juguete puesto. Mi idea era estando en la tienda encender el vibrador y entretenerme un ratito. El concepto de regocijarme en un lugar público sin que nadie viera ni se enterara de nada me intrigaba mucho.
Desgraciadamente el diseño de la cosa esta no permite que mi fantasía se materialice. Para lograrlo el dispositivo tendría que estar encendido y el único modo es apretando el interruptor que es muy rígido. Ya sea que tiene un diseño terrible o un manual de instrucciones pésimo porque no he encontrado como dejarlo en standby, ponérmelo y luego activarlo con el control remoto. Lo que he visto es que primero hay que prenderlo con el botón, en ese momento comienza a vibrar y luego ajustarlo con el telemando. Es decir que estando en la tienda tendría que meter la mano entre las piernas para apretar el pulsador de encendido, y luego ajustar la vibración con el control. ¡No hay nada discreto en ese proceso!
El Bluetooth es una mierda.
La conexión con Bluetooth al juguete, hasta donde he visto, es inútil. Se necesita de una ingeniería… de hecho se requiere de un doctorado porque yo ya tengo mi título en ingeniería y no me ha sido nada fácil sincronizarlo al móvil. Y en cuanto lo logro no tarda en desconectarse otra vez. Si el dispositivo se apaga, que lo hace en un corto tiempo, entonces, según lo que he visto, hay que volver a sincronizarlo para controlarlo con la app móvil.
Por un lado yo requiero de un estado mental muy especial para llegar a un estado erótico delicado. Luego, por otro lado este artefacto necesita más atención que un bebé llorando. En lugar de sentir algo lejanamente similar a un placer más bien ha sido frustración. Como te puedes imaginar la app ya no está en mi móvil.
Continua leyendo mi serie sobre Vida después de la vulvoplastia
- Vida después de la vulvoplastia I – Introducción pragmática
- Vida después de la vulvoplastia II – Desamarre y aspecto físico
- Vida después de la vulvoplastia III – Hedonismo
- Vida después de la vulvoplastia IV – El espíritu humano
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