Un cuento corto de cómo el amor (amor propio) se puede encontrar hasta en situaciones desagradables.


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La reunión del grupo de apoyo

Estaba en una ciudad foránea visitando a una amiga. Me había dicho que cada semana iba a las reuniones de un grupo de apoyo para personas trans y le agradaría que yo le acompañara. Acepté con gusto sabiendo lo importante que era para ella, además de que siempre me ha satisfecho conocer a otros individuos en circunstancias similares.

Había gente de todo tipo sentada en un gran círculo, la mayoría mujeres visiblemente trans, otras pocas se les asumía cisgénero, y también estaban unos cuantos chicos trans. Después de una corta introducción a las reglas de participación se dio la palabra a una de las asistentes. Durante un par de minutos describió lo que sentía como discriminación por parte de su jefe en el trabajo. Alguien más compartió el rechazo casi incomprensible de sus padres después de haberse abierto con ellos. Luego una de las muchachas se quejó amargamente de la injusticia que vive a diario en comparación con la mayoría de las mujeres o las que se les asume como cisgénero.

Me era incómodo escuchar las tantas historias negativas. Por un lado mis malas experiencias nunca han sido tan duras como lo que escuché ese día, y por otro yo quería hablar sobre lo positivo que había sido y sigue siendo mi proceso.

Amor propio

Luego me di cuenta de que a todas las personas que aquel día estábamos en ese salón nos unía el amor propio. Entre la mierda que cada quien vive, ese desahogo durante la reunión del grupo de apoyo fue como el alimento que el corazón necesita para seguir adelante.

One thought on “Desahogo

  1. Me encanta “la comida que el corazón necesita para seguir adelante!” Con lo que alimentamos el corazón es lo que nos forma, y eso es especialmente cierto para las personas trans, ya que el trayecto es desafiante. No soy cristiana (soy budista), pero aprecio los pensamientos de mis amigos cristianos, particularmente el mensaje de perdón de Jesús, y especialmente el de perdonarnos a nosotros mismos. ¡Nuestros corazones necesitan este alimento! Gracias por tu post alegre Franches ooooo Jo

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