Una anécdota personal basada en una nota del autor ruso Antón Chejov.


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El apunte de Chejov

Antón Chejov escribió en uno de sus cuadernos:

Un hombre, en Montecarlo, va al Casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.

Mi propia experiencia en base a esa nota

Sabías que tenías que suicidarte. No podías continuar más así. Te era claro que con el suicidio perderías todo lo que habías logrado en la vida, hasta tu nombre. El miedo era tan terrible que siempre te había petrificado. Era porque te rechazarían, se burlarían de ti, hablarían a tus espaldas para siempre y algunos hasta te querrían golpear solo porque para ellos serías abominable. Pero tenías que suicidarte. La curiosidad de lo que habría del otro lado era más fuerte que todo el lastre de ese miedo.

Suicidarte te daría la oportunidad de entrarle a la partida que siempre habías querido jugar. Sabías perfectamente que tenías la mano ganadora y si tus experiencias pasadas eran un indicativo, la suerte estaría a tu favor.

Lo que nunca imaginaste al suicidarte fue que no solo ganarías esa partida, sino que te abriría las puertas a jugar en las grandes ligas y ganarlas todas, hasta las que no sabías que existían; mucho menos cómo jugarlas. Aquel miedo no tenía fundamentos. La sensación diaria de seguir ganando cada partida del juego de la vida después de tu suicidio es extraordinariamente satisfactoria.

¿Qué quiere decir?

Volteo de cabeza la idea original de Chejov. Para ganar lo que siempre había querido tendría que suicidarme. Después de mi suicidio no solo yo haría lo que siempre quise sino que me dio la oportunidad de hacer cosas que nunca imaginé poder hacer como tomar clases de ballet.

One thought on “Curiosidad mata miedo

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